“Antes pensaba que la pintura me traía paz interior, pero soy un ser humano muy torturado por mi pasado. Considero que la búsqueda de la paz es mi forma de paz, talvez yo no quiera encontrarla pero solamente el hecho de buscarla me hace feliz.” -Jean Marc Calvet.
La muerte había acechado a Jean Marc Calvet por muchos años, disfrazada de angustia, dolor y soledad, merodeando por su mente persiguiendo un final fatal. La búsqueda de la paz ha sido lo que ha mantenido a Calvet vivo. ¿Qué es la búsqueda de la paz para él? Su pintura…
“Sería egocéntrico decir que pinto para mí mismo. Pero si no pinto para mí mismo no habría una conexión con los demás” Jean Marc explica con una notoria profundidad más allá de sus palabras.
Esta conexión entre él como individuo y los demás es la manera de encontrarse a sí mismo como uno más, como un ser vivo, como todos. Su pasado lo atormenta, inconcientemente hay un temor oculto: la muerte. Para Calvet cada día ha sido un regalo, después de todo lo que ha hecho y ha pasado, la vida es un regalo. “Sin embargo, si llegara a morir mañana moriría feliz.” aclara.
Su larga trayectoria por la vida y su encuentro con la muerte le ha llevado a su evolución personal y espiritual más expresiva.
RATATOUILLE
El carretón que pasa por la calle, las peleas callejeras en la tv, el encuentro con un amigo, con un desconocido son, para Jean Marc, vida… y esto es lo que refleja en sus pinturas. Él se describe a sí mismo como una esponja que absorbe recuerdos, imágenes, sentimientos y los plasma en el lienzo. Es un ratatouille (mezcla) de ideas, emociones, vivencias, una estructura espontánea pero organizada a la vez. Además de las experiencias visuales tiene la música como inspiración. La música es un río que lo lleva desde salsa a pink floyd, pasando por música francesa y a veces llevándolo a escuchar dos días la misma canción; un poco de rock pesado aunque los vecinos se molesten, música de los indios y los amigos africanos. Calvet aclara que para él, todo es un rompecabezas lleno de detalles y cada detalle necesita una melodía diferente de inspiración.
PINTOR NICARAGÜENSE
Hace algunos años atrás, de visita por Guatemala buscando un rumbo de destino, se vió perdido entre turistas y mucho tráfico, hasta que una voz amiga le recomendó venir a Nicaragua. Así fue como decidió montar todas sus pertenencias en un camión y emprender su camino de Guatemala hacia Nicaragua, directo a Granada, donde decidió instalarse permanentemente. “Aquí llegué, aquí me quedé y aquí moriré”, asegura Calvet con una voz sincera y tranquila. Y agrega: “He llegado a un punto en el que me siento bien, no me siento extranjero, me siento adentro, como parte de la cultura nica… Me siento un pintor nicaragüense.”
Quizá se deba a que él jamas pintó en Francia, su pintura nació en Nicaragua.
Publicado en Ed 02 Revista HECHO
http://www.hechomagazine.com/magazine/2009/5/7/hecho-n-02-mayojunio-2009.html

1 comentario:
muchas gracias por este excelente articulo......Un fuerte Abrazo ,
Jean marc Calvet
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